El Ejército lleva generadores a las calles de Barcelona para recuperar la normalidad
M.J. FRANCO/ BARCELONA
El Ministerio de Defensa envió ayer quince grupos electrógenos a Barcelona, que se suman a los aportados por otros organismos y entidades para ayudar a que las personas que continuaban sin luz por tercer día consecutivo recuperaran el suministro.
Procedentes de Salamanca, Valencia y Zaragoza, los equipos permitieron llevar la luz a 1.256 viviendas de los barrios afectados por la grave avería eléctrica que se produjo el lunes poco antes de las once de la mañana y dejó sin suministro a 350.000 abonados. Un total de 43 militares se ocupan del control de los grupos electrógenos.
No es la primera vez que el Ejército presta ayuda a Cataluña en una situación de emergencia, pese a que su presencia ha sido reiteradamente cuestionada por ERC. De hecho, intentó que la movilización de unidades en las calles de Cataluña tuviese que ser aprobada y anunciada con quince días de antelación por el Congreso.
De Holanda y otros países
En esta crisis, los independentistas no han puesto ninguna pega al auxilio que presta el Ejército. En total, 134 grupos electrógenos se encuentran repartidos por la ciudad, algunos de ellos procedentes incluso de Holanda y de otros países europeos. Otros son de grandes obras como las del AVE. Ésta es una de las medidas provisionales que se habilitaron para solucionar el problema, aunque de manera muy precaria, según reconoce Fecsa-Endesa.
También se han instalado dos transformadores móviles en la subestación de Maragall, la más dañada de las tres afectadas por el cortocircuito que provocó la caída de un cable sobre otro en Collblanc. Por último, Fecsa-Endesa abrió una zanja en la calle Lepanto por la que se tendió un cableado subterráneo que conduce la electricidad desde la subestación de Vilanova hasta la de Maragall. Esta línea de apoyo permanecerá en ese lugar aun después de que el servicio se normalice.
Con estas medidas, a lo largo del día se fue devolviendo la luz a los 10.000 abonados que permanecían a oscuras desde el lunes. A las ocho menos cuarto de la tarde, tras cerca de 60 horas de apagón, Fecsa-Endesa anunció que a las siete toda Barcelona había recuperado el suministro, y destacaba que 700 técnicos habían trabajado ininterrumpidamente para que ello hubiera sido posible.
No obstante, el servicio seguirá un tiempo en precario hasta el total restablecimiento de las líneas. Prueba de esa inestabilidad es que viviendas que habían recuperado la luz a media mañana volvían a perderla varias horas por la tarde.
El suministro llegaba cuando la paciencia de los afectados de los últimos barrios en recuperarlo estaba al límite, cuando no agotada. Las caceroladas de protesta que de forma espontánea protagonizaron los vecinos de Maragall la primera noche a oscuras, se ha ido extendiendo durante estos dos días por el resto de las zonas afectadas. A las caceroladas se unieron manifestaciones y cortes de tráfico, los últimos ayer por la tarde en el barrio de Gracia.
Un grupo de vecinos se concentró en el cruce de la calle Escorial con Travesera de Dalt y provocó importantes retenciones de tráfico. Muchos aseguraban que no era cierto que se hubiera restablecido el suministro, porque en sus casas seguían sin luz.
No pasó desapercibida para los barceloneses la coincidencia entre la situación que vive la ciudad y el anuncio de los favorables resultados de la empresa Endesa. Ese fue uno de los temas de conversación en la manifestación de Gracia, donde muchos vecinos sostenían que el volumen de ganancias no se traduce en inversiones, según informa Efe.
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