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Yo personalmente comparto muchas de esas ideas, es decir, no me gusta ver compañeros que parece que vienen de la guerra, descamisados, con la ropa sin planchar o falta de limpieza, con los zapatos llenos de porquería, con cadenas de oro saliendo por el pecho, a compañeras con la melena al viento, con zapatos de tacón, con colgantes de bolas estrambóticos, no me gusta ver a compañeros apoyados en el coche patrulla o en la furgoneta como si estuviesen en la barra de un bar, ni aquellos que a las primeras de cambio tratan al ciudadano de tú como si lo conociesen de toda la vida, cuando no empiezan con el "colega", "tronco" y muchas otras perlas que por desgracia salen hasta en los reportajes televisivos. Pienso que el policía, tiene que ser un poco como la mujer del César.
Lo cual no quita para que a la vez, esos mismos policías estemos en el derecho de pedir, en primer lugar, una ropa acorde al servicio que desarrollamos (alguien se imagina al GEO o a los GOEs, o al TEDAX en una intervención con los zapatos de primera comunión que llevamos?, no me pueden pedir decoro cuando llevo dos años sin recibir un repuesto de la uniformidad porque simplemente no hay talla. No me parece digno pedir que un subordinado te salude con un " a sus órdenes" cuando el noventa por ciento de las veces esos jefes entran en los sitios y ni saludan, llegan a los dispositivos y ni miran al guardia.
En fin, que para predicar lo mejor es el ejemplo, que efectivamente no todo vale, pero recordemos que el primero que lleva melena en esta empresa es el director de la academia de Ávila, donde se "forman" los nuevos policías.
Venga, me voy a por otro almax... hoy ya van dos...
_________________ "Imagina un rey que luchara sus guerras, sería un espectáculo".
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