Los propietarios y vecinos de la tienda de alimentación La Ganga, que el viernes persiguieron y detuvieron a un atracador que había intentado llevarse el dinero de la tienda y había herido al propietario Ibrahim, ayer estaban todavía nerviosos. El atraco ocurrió a las 12,45 horas del Viernes Santo. Ibrahim estaba en su tienda, donde también se encontraba Rosalinda, una vecina y clienta. Un hombre de 35 años llegó y comenzó a llenar su cesta. «En realidad esperaba a que los clientes se marchasen y mi padre se quedara solo», dice Andrea, hija de Ibrahim. «De pronto se acercó a la caja, vació lo que había metido en la cesta y sacó un cuchillo enorme, a la vez que me decía que le diese el dinero, mientras se balanceaba con el cuchillo por delante», recuerda el dueño de la tienda. «El tira y afloja duró un montón de tiempo», en el que el atracador no se había percatado de que una clienta se había quedado tras uno de los estantes con productos.
Esta mujer, Rosalinda, logró, en un descuido, salir de la tienda y llamar con el móvil a la Policía Local. En ese momento, el atracador lanzó una cuchillada a Ibrahim, que la paró con su mano para evitar que le alcanzase en el pecho. La sangre manaba a borbotones. «Todo estaba lleno, el mostrador, el dinero de la caja, algunos productos de la tienda», dice Andrea, la hija de Ibrahim, que ayer todavía mostraba restos de la sangre en los billetes que habían sacado de la caja registradora.
El atracador cogió el dinero, alrededor de 400 euros, y salió corriendo hacia la calle Horno de Haza. El revuelo estaba servido. Los gritos de Ibrahim y Rosalinda alertaron a su hija, Andrea, y su novio, Carlos, que salieron de la vivienda, situada junto a la tienda. «Corrimos calle abajo hasta llegar a la placeta con Conde de Tendillas, frente a las Hermanitas de los Pobres. Les grité a dos de los que están siempre por allí, que nos ayudaran». Los dos indigentes, de los que acuden al centro de salud para recibir su dosis diaria de metadona, acudieron en ayuda de los vecinos, y entre todos, redujeron al atracador, al que tuvieron que quitar el cuchillo. «Daba mandobles de un lado a otro, como si fuera una espada», dice Carlos.
Fuente:
http://www.ideal.es/granada/v/20100404/ ... 00404.html