40 euros por 'liar el taco'
El juez aplica la atenuante de embriaguez a un conductor que, al ser detenido por negarse a someterse al alcoholímetro, deseó a los guardias que ETA los matara
El imperio de la ley trata por igual a todos los ciudadanos. Pero en su lógica cuadriculada, a veces, cuanto menos, desconcierta. El último ejemplo de que esto sucede está relacionado con un asunto de tráfico que, de no ser por la sorprendente glosa del protagonista, hubiese pasado desapercibido como uno más de los grises legajos judiciales como uno más.
Una juez de Granada ha aplicado la atenuante de embriaguez a un detenido por negarse a ser sometido a la prueba de alcoholemia cuando fue sorprendido conduciendo. Arresto que desató en el susodicho toda una retahíla de improperios a los agentes de la Guardia Civil que, en su estado etílico, superó la mera intención de insultar. Sin ir más lejos, no sólo dijo que se merecían que los matase ETA, sino que él mismo les pondría la bomba.
Esto último ha sido considerado como menos grave porque estaba borracho. Así, la condena le hasalido por 40 euros. Cuando el motivo de la infracción penal, es decir, la borrachera, origina el delito, también resulta ser el argumento para ser castigado de forma menos severa. Es correcto, pero al público lego en leyes, en su otra lógica, puede sorprender.
Total evidencia
La juez titular del Penal número 4 de Granada que firma la sentencia relata en ella cómo el detenido, que carece de antecedentes penales, protagonizó un accidente a las cuatro de la madrugada en la localidad alpujarreña de Pitres.
El estado de ebriedad en el que conducía el hombre le llevó a darse de bruces -a él y a su coche- contra la fachada de una vivienda del pueblo.
Cuando los agentes llegaron para atender al accidentado, «constataron en él evidentemente síntomas de intoxicación etílica», que son descritos en la sentencia, siguiendo el atestado de la Guardia Civil, con todo lujo de detalles: «Desarreglos en el vestuario, sudoroso, ojos brillantes, pupilas dilatadas, habla pastosa, notoria halitosis, incapacidad para mantenerse erguido...» En plata, como una cuba.
En esta coyuntura, los agentes hicieron lo que harían en cualquier caso: una prueba de alcoholemia para constatar la evidencia y proceder a su detención por un delito contra la seguridad del tráfico. Así, el conductor «fue invitado» -expresa la resolución- a someterse al test del alcoholímetro. ¿Reacción? Negación «en rotundo». Pero no se quedó satisfecho con eso...
A continuación, el imputado «se dirigió a los agentes actuantes diciéndoles...» En este punto, el texto judicial abre comillas para expresar la literalidad de las frases proferidas «para dejar clara su gravedad», indica el letrado de los agentes, Francisco Ruiz Baena.
Insultos y algo más
Entre la lista de insultos que pueden venir a la mente de cualquiera, las expresiones más graves son amenazas claras. «No me extraña que la ETA os mate y os ponga bombas, es lo que os merecéis, os tengo que coger y mataros. Os voy a poner una bomba para mataros, os tenían que matar y no quedar ninguno, sois unos cabrones y unos pringaos, os vais a enterar de quién soy yo...» Y así hasta desgañitarse.
Este episodio constituyó tres delitos: contra la seguridad del tráfico, de desobediencia por no someterse a las pruebas y una falta de respeto a la autoridad. Y tanto. Sobre este último se aplicó la atenuante de embriaguez.
En total, por el primero, pagará 1.092 euros, por el segundo, cuatro meses de prisión y por la falta de respeto: 40 euros. En el fallo queda advertido que no ingresará en prisión ya que «se le concede el beneficio de la suspensión de la pena de cárcel». Tanto el detenido como la Fiscalía mostraron sus conformidad con el resultado, por lo que la sentencia ya es firme. Otra circunstancia que beneficia en una rebaja al inculpado.
Eso sí, le han retirado el carné un año y medio y tendrá que olvidarse durante ese tiempo del código de circulación. Del de conducta, nada dice la ley.
Fuente
Ideal Granada
Un saludo
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Munifex escribió:
...en España NOS gusta mucho el "rollo" secretismo y dar una aureola grandiosa a lo que desonocemos. A las unidades se las debe valorar por lo que se conoce que hacen, lo demás es falsa mitología.-