Intentaron robar a punta de pistola
La Policía frustra, tras un tiroteo,un atraco a Correos del Sardinero
Uno de los asaltantes, que disparó su arma y llegó a encañonar a uno de los agentes,fue neutralizadode un tiro en la pierna
08.11.13 - 21:24 -
La Policía frustra, tras un tiroteo,un atraco a Correos del Sardinero
Agentes de la Policía Nacional frustraron ayer un atraco perpetrado por dos individuos en la oficina de Correos del Sardinero en una acción de película que se desarrolló a tiro limpio y que terminó con la captura de los dos asaltantes, uno de ellos herido en una pierna, y la recuperación de todo el botín, una cantidad indeterminada de dinero procedente de la recaudación de toda una jornada.
Según ha podido saber este periódico, el suceso se produjo en torno a las ocho de la tarde, hora aproximada a la que los dos atracadores –dos delincuentes de 54 y 50 años y con numerosos antecedentes venidos del País Vasco expresamente para dar el golpe– entraron en la oficina de Correos ubicada en Piquío (El Sardinero), que estaba ya a punto de echar el cierre.
Armados con sendas pistolas y cubriendo sus cabezas con las capuchas de sus respectivas chaquetas, los ladrones, que habían llegado en un Wolkswagen Passat de color gris que dejaron estacionado a tan sólo treinta metros de la oficina postal, exigieron el dinero a gritos a la empleada que atendía detrás del mostrador y que, de forma instintiva, hizo un gesto a una mujer que se disponía a entrar en la oficina para que no lo hiciera.
Extrañada por el comportamiento de la empleada, e inquieta en un escenario que no le parecía normal, la mujer llamó desde su móvil al 091, que mandó al lugar a los dos ‘zetas’ más próximos para que los agentes –cuatro– comprobaran si las sospechas que había transmitido la clienta eran o no fundadas.
Tiroteo
Y lo eran. Porque fue llegar ellos y salir de la oficina los dos asaltantes, produciéndose un encontronazo realmente cinematográfico que apenas duró dos minutos.
Sin tiempo casi para reaccionar, uno de los asaltantes fue atrapado, neutralizado y esposado a las mismas puertas de la oficina por uno de los agentes. Abriéndose paso a tiros, –se oyeron al menos cinco detonaciones– el otro, que llegó incluso a encañonar a uno de los policías,
consiguió zafarse e iniciar su huida hacia la calle Palencia perseguido por un agente que después de gritarle ¡alto, policía!, sacó su arma reglamentaria, echó la rodilla al suelo y disparó al ladrón alcanzándole en una pierna.
La acción, sobrecogedora, coincidía con la llegada de los primeros refuerzos policiales y varias ambulancias, que estabilizaron y evacuaron al atracador herido y se pusieron al servicio del personal de Correos sin que fuera necesaria su asistencia sanitaria.
Con un atracador camino del hospital y el otro de la Comisaría, funcionarios de la Policía Científica se quedaron en el lugar inspeccionando el vehículo en el que los asaltantes habían llegado y en el que encontraron abundantes bolsas cuyo contenido no ha sido revelado y tomando declaración a los testigos de un suceso que presenciaron en directo empleados y clientes de los establecimientos próximos.
«No pasaba nadie»
«La suerte quiso que en ese momento no pasara ni un coche, ni una persona... Nadie», decían aún con el susto en el cuerpo cuatro clientes de un establecimiento muy próximo –Restaurante Piquío– testigos desde la terraza de cómo uno de los ladrones y uno de los policías intercambiaban disparos en plena calle, en la confluencia entre la avenida de Los Castros y la plaza de Las Brisas. «El de la sudadera blanca», decían en referencia a uno de los ladrones, «iba corriendo, se giró y disparó contra el policía, y éste le respondió con otro tiro». Luego, perdieron de vista la acción porque el atracador y los policías siguieron la trifulca en la calle Palencia.
Calculan que, en total, pudieron escuchar «cuatro o cinco disparos». Interpretaron los primeros como «dos petardos» y al ver correr a una persona se dijeron entre ellos: «Mira, ya la ha liado». Pensaban «que era un gracioso que había hecho estallar un petardo o algo», pero al ver la escena siguiente de la persecución y el tiroteo aún se asombran de que nadie ni nada pasara por ese cruce en aquel momento.
Desde un ángulo diferente, los camareros de otro establecimiento próximo a la sucursal de Correos identificaron «a dos personas que habían estado rondando por aquí» desde por lo menos dos horas antes. Por lo que aseguraban, los ladrones habían pasado varias veces ante las cristaleras y de tal reiteración acabaron fijándose en ellos.
En un momento determinado vieron desde el otro lado del ventanal del restaurante Pizza Hut cómo uno «salía corriendo y disparando tiros a un policía que le perseguía. El agente le respondió y el ladrón trató como de protegerse detrás de un árbol». Igual que los clientes del establecimiento anexo, los camareros también coinciden en que recuerdan haber escuchado «cinco tiros entre los dos».
Luego, señalan los camareros, llegaron más dotaciones policiales y acabaron enterándose de que uno de los atracadores había resultado herido en una pierna. «Al otro le detuvieron y esposaron aquí mismo», dicen apuntando a la acera frente a la puerta de la pizzería.
http://www.eldiariomontanes.es/20131108 ... 82124.html